Más allá de nuestras zonas erróneas (primera parte)

UN TESTIMONIO PERSONAL

Nos cuenta Dyer en la introducción de su best seller “tus zonas erróneas” que un orador arengueando a un grupo de alcohólicos les mostro dos vasos uno lleno de agua y otro lleno de alcohol, introdujo un gusano en el primero y consiguió salir, introduciéndolo en el segundo se descompuso. Ante esta imagen interrogo a su audiencia, ¿qué conclusión sacáis de esto? A lo que desde el fondo una voz impertinente le respondió, que si eres alcohólico no tendrás gusanos.

Tus_zonas_erroneas

Dyer nos explica, y yo coincido, que muchos de los postulados que referiremos desde estas líneas, tanto para individuos, como para organizaciones, serán interpretados desde los esquemas conceptuales idiosincráticos de cada uno.  Ante las afirmaciones vertidas surgirán las conocidas defensas (freudianas o no freudianas) y la razón de todo esto no es otra, que todos afirmamos querer cambiar, pero generalmente nuestra conducta nos guía por los pasos de siempre, hasta los mismos caminos equivocados. Somos seres y organizaciones con un patológico miedo al cambio.

Nuestro pensamientos, acogidos a nuestros sacrosantos esquemas cognitivos, en lo individual, y nuestras normas y rutinas obsoletas, en las organizaciones, nos llevan  a sentimientos (las organizaciones también sienten, orgullo, ira, ansiedad, estrés, etc.) y estos a repetir las mismas conductas (tácticas) autoalienatorias.

El objetivo de todo ser humanos, es SER no ESTAR, y alcanzar la felicidad (La eudaimonia aristotélica, la plenitud del SER), alcanzar en el caso de las organizaciones su lugar en la sociedad y también si quiere sobrevivir, ser (tener un fin) y no simplemente estar.

Dyer establece la trama como una sesión de psicoterapia en lo individual. Yo pretendo ampliarlo al terreno organizacional, y para no psicologizar el comportamiento organizacional, lo haremos desde el punto de vista de la consultoría estratégica de las mismas, pero en definitiva el esquema a seguir es el mismo.

1º Se establecerán las bases, los antecedentes históricos y culturales que implican el hecho de estar atrapados en una zona autoderrotista.

2º Veremos la implicación comportamental o estratégica en el caso de las organizaciones que conlleva dichos paradigmas. Veremos que mensajes neuróticos nos dirigimos las personas y las organizaciones para perpetuar el status quo.

3º Se analiza el sistema psicológico en los individuos y cultural en el caso de las organizaciones que provocan el mantenimiento de los ya inadaptados comportamientos. ¿Qué beneficio hay en persistir en conductas inadaptadas a la realidad y los resultados?

4º Veremos como la consecuencia es alejar el sentimiento de culpabilidad y por tanto de responsabilidad que implica el no moverse hacia zonas de crecimiento y cambio y acaban neutralizándolo.

5º Y por ultimo una vez recibido el insight establecer estrategias que permitan eliminar los comportamientos y por tanto eliminar los comportamientos autodestructivos.

Existen por tanto dos temas centras en esta serie de post:

a)      Como seres individuales somos capaces de actuar sobre nuestras propias emociones y por tanto somos la suma de las opciones que tenemos.

b)       No debemos hacer cargo del momento presente, solamente existe una experiencia y es el ahora (mindfulness) todas las zonas erróneas son esfuerzos de vivir en otro momento temporal que no es el aquí y el ahora, son las glorias o desgracias del pasado, y los sueños o pesadillas del futuro. Vivir un tiempo que Eckhart Tolle, denomina el tiempo psicológico.

1º HACIENDOTE CARGO DE TI MISMO

“La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por tu propia realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la locura”

Dyer nos menciona lo finita que es nuestra existencia cuando la comparamos con los eones del universo, la fragilidad de nuestra vida, y por tanto la futilidad de cualquiera que no sea vivida plenamente como la queremos vivir. Nos recomienda que la próxima vez que tengamos que tomar una decisión importante nos preguntemos ¿cuánto tiempo voy a estar muerto? Se trata por tanto de nuestra vida hagamos con ella lo que queramos.

La felicidad y tú propio CI

Nos han convencido de la importancia de los conocimientos memorizados, programados, intelectuales, etc.  Lo cierto es que la inteligencia, no se puede, o mejor no se debe, medir por una cuantificación de conocimientos (como ha demostrado Howard Garner), sino por una capacidad de arrostrar las dificultades de la vida en pos de aquello que connaturalmente todos, aunque sea en el fuero interno, deseamos. Buscamos la felicidad,  aunque lo busquemos en grutas sin luz y sin salida, aunque se lo entreguemos a los demás, eso que todos buscamos en la vida, es la felicidad.

Dyer nos dice “el verdadero barómetro de la inteligencia es una vida feliz y efectiva vivida cada día y en cada momento de cada día. Eres inteligente porque tienes el arma más eficaz para combatir el Colapso Nervioso.

Pero la felicidad nos apunta, no está en los resultados, sino en la capacidad de afrontar los problemas, de tomar decisiones, de no postergar lo que sabemos que debemos hacer, por miedo a lo que ocurrirá.

Los seres humanos que reconocen los problemas como algo que es parte de la condición humana y no miden la felicidad por la ausencia de problemas esos son los seres humanos inteligentes

Debemos por tanto no elegir que problemas se nos presentan, que oscuras incertidumbres nos depare el destino sino que “decidimos sentir”, que “decidimos hacer” ante dichas dificultades.

Las organizaciones no quieren ser felices, aunque deberían, a través de la felicidad de sus trabajadores y de sus clientes y de sus proveedores, pero sí que poseen un fin último, su propia eudaimonia, el convertir su Visión en realidad.  Al igual que nosotros con la educación, no son los tecnócratas, ni los intelectuales, ni los ritos del pasado, ni la información perfectamente clasificada la que les acercará a sus fines. Es más bien su capacidad de tomar decisiones, de eliminar sus burocracias mastodónticas, de adaptarse, la que les ofrecerá la suficiente inteligencia de mercado, como para sobrevivir.

Eudaimonia+logo_small

Eligiendo como te sentirás

Dyer nos plantea un silogismo desde la óptica de la psicología cognitiva:

Premisa mayor: Yo puedo controlar mis pensamientos

Premisa menor: Mis sentimientos provienen de mis pensamientos

Conclusión: Yo puedo controlar mis sentimientos.

En la mayoría de las ocasiones adoptamos un papel victimista ante nuestros propios pensamientos, una especia de pensamiento mágico, en el cual los demás a través de extraños conjuros consiguen que pensemos lo que pensamos. Lo cierto es que son mis esquemas, mis patrones, mis paradigmas extraídos si es cierto de la educación recibida, los que filtran la realidad.  Pero la realidad, también nace de mis miedos, de mis valores, de mis aspiraciones, o de mis sueños. Nosotros creamos los pensamientos y a través de ellos se crea nuestra realidad.

Has crecido y te has desarrollado en un ambiente cultural que te ha enseñado que no eres responsable de tus sentimientos y sensaciones

–          Me ofendes

–          Me haces sentirme mal

–          No puedo evitar sentir lo que siento

–          Simplemente estoy enfadado no pidas que te explique por qué

–          Esa persona me enferma, etc

“Cada frase contiene dentro de sí misma un mensaje que anuncia que no eres responsable de los que sientes. El mensaje es claro como el cristal. Tú no eres el responsable de lo que sientes”

Del mismo modo las organizaciones se escudan en los vaivenes del mercado, en la economía cíclica, en la mala suerte, en la competencia, en el aumento de los impuestos, en los cambios de gustos de la sociedad, etc.  Y al igual que en los individuos cada excusa contiene en sí misma una justificación para los directivos, para los accionistas, para los proveedores, para el mercado y para su autodestrucción. Lo malo del asunto es que todas ellas nos parecen razonables, pero la realidad es que en última instancia las organizaciones son responsables de cómo reaccionan ante los avatares del sacro santo mercado. La última palabra la tienen ellas.

Una tarea difícil aprender a no ser desgraciado

La felicidad es la condición natural de la persona. Esto es evidente cuando se observa los niños pequeños. Lo que es difícil es deshacerse de todos los deberías y tendrías que, que has digerido en el pasado

El gravísimo problema está en cuando interiorizamos, cuando generamos hábitos para esas formas de pensar. Es igual si le llamamos, superego, doctrina judeocristiana, sistema, nuestros padres, etc. La realidad es que nos marcamos unas pautas absolutamente rígidas de enfrentarnos a ciertos problemas y que nos sentimos desbordados y carentes de toda culpa y solución cuando aparecen nuevos problemas, o imaginados problemas que conllevan  a que las emociones, los sentimientos nos derroten.

Has aprendido los hábitos que tienes ahora usándolos y reforzándolos durante toda tu vida. Te sientes desgraciado, enfadado, herido y frustrado automáticamente porque así aprendiste a pensar hace mucho tiempo”

Al igual que los niños muchas organizaciones nacen de sueños, de una visión ante un mercado al que satisfacer, de un nicho al que llegar que antes estaba abandonado. Al igual que los niños las primeras experiencias con los clientes son perfectas, todo es un idilio, eso sí, al principio. A partir de ese momento virginal, se establecen pautas, protocolos, normas ISO, autócratas que toman las decisiones, etc. Cada organización se adapta al igual que nosotros, mediante ese extraño elixir que nos/ las moldea que es la personalidad/cultura y las experiencias vitales o del mercado. Las organizaciones también están atadas a sus deberías, a sus tendrías que, y al igual que los hábitos generan respuestas que aun siendo adaptativas en un primer momento, se convierten en lastres cuando el tic-tac del reloj avanza. Existe una creencia popular a que las organizaciones las crea alguien, sus hijos las disfrutan y sus nietos las destruyen. Yo estoy convencido que esa máxima es debida a la incapacidad de adaptarse al cambio, de desterrar cada día los deberías y los tendrías en pos de los necesitarían.

La posibilidad de elección tú libertad fundamental

“Algunas personas eligen volverse locas antes que hacerse cargo de sí mismas y controlar sus vidas. Otras simplemente se entregan y se hundan en un vida llena de sufrimientos porque el dividendo de la compasión recibida es mayor que la recompensa de ser feliz

Podemos elegir, entre las circunstancias exteriores y nuestras acciones, queda un espacio para nuestra libertad, usémoslo. 

Cambio miedo

Os dejo las dos primeras partes del audio libro.

Tus Zonas Erróneas – Wayne W. Dyer – 1

Tus Zonas Erróneas – Wayne W. Dyer – 2

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